martes, 30 de septiembre de 2008

Una larga, larga noche!!!

Revisando mis entradas, todas hablan del inicio de los días, pero nunca se sabe como terminan. Bien, hoy me doy a la tarea de reflexionar sobre el final del día: la noche. Pero no de mis noches, sino de las noches en general. La noche siempre ha sido un referente lúdico y mágico en el ser humano. En la universidad algún día me enseñaron que el hombre es un ser social por naturaleza, es decir, que necesita de la interrelación con sus congeneres. Me miro al espejo y si, en las noches necesito de ese hábito social que algún día tuve y que ahora veo que está casi perdido.

Alguna noche de estas salí con mi hermana y unos amigos de ella. Es gente que habla de cuanta cosa se le pasa por la mente y creánme, no es mucho ni muy bueno lo que transita por ahí, pero bueno, no es que yo sea la más intelectual... jajaja, me acordé de la Vagina con Cerebro, de la que muy inteligentemente habla Quime en su última proyección verborreíca. Bien, digamos que a veces soy más vagina que cerebro y ultimamente me caracterizo por eso. No se me debe olvidar que soy mujer y sobre todo que soy humano y por eso acepté la salida.

Tomamos el MetroPaisa hasta San Antonio, ahí nos llegó un mancito de lo más cómico con su gorrita de mero paisa!! Blanco y de ojos azules, con el pelo largo atrás, como muchos de por aquí. El personaje nos condujo en el flamante auto de su papá por las calles paisas hasta el Parque Lleras. Allí nos encontramos con otros dos señores jóvenes, muy similares en todo a los otros. Me presentaron y sus nombres no fueron importantes para mi. Ingresamos a un sitiecito, que tampoco me importó su nombre. Había música, mujeres, silicona y trago, mucho trago.

No es que me guste beber, casi nunca lo hago, dos o tres sorbos por salida, pero el ambiente te contagia y te saca lo más prinmitivo. Eso del ser social me llevó a tomar a la par con los paisas estos. Y dejé que la noche me consumiera el poco cerebro que me quedaba.

Al principio yo no hable nada, me dispuse a estudiarlos, a ver como la noche iba consumiendo sus palabras. Mi hermana parloteaba como lora incansable, ellos también y sus carcajadas incontenibles a veces callaban la música y me causaban una infinita vergüenza. Pero el trago sabe hacer sus efectos. Y cuando uno de ellos ha dicho: "entonces dos rolitas tan mamasitas en Antioquia, muy bueno". Lo trascribo tal cual, porque la frase la tengo dándome vueltas en la cabeza.

Cuando escuché eso le respondí que mi hermana era la única mamasita de las dos y que yo era mas rola que ella, asi que estabamos a la par. El dijo que nunca se cansaría de ver viejas buenas y que en Antioquia era la mejor cuna para criarlas, que por eso, nosotras estabamos apenas para la 'tierrita'.

Le dije que en Bogotá también había mujeres muy bonitas y que el concepto de belleza era muy diferente en mi ciudad. El tipo como que le chocó el asunto y cambió de tema, entonces los dejé de nuevo con su conversación tan interesante. Pedí permiso para ir al baño, pero en cambio de esto, salí a la calle y que veo, en la esquina un carrito de perros. Derichito para allá, se que no es lo más estético y que a esa hora un perro caliente atenta directo contra la forma de mi abdomen, pero que más da, como le dije al tipo este, la belleza es relativa.

Me compré un perro de éstos y mientras terminaba de comermelo me puse a mirar a la gente, a mirar como la noche actúa sobre ellos. Hay risas por todas partes y comentarios imbéciles por todas partes. Mujeres a medio vestir, hombres con la mirada perdida, con esa expresión de angustia sexual que los lleva desnucarse con cada mujer que pasa, perdón, con cada cola de mujer que pasa, con cada escote, con cada cara bonita y operada. Las mujeres ni se dan por enteradas. Como decía la Doc, las mujeres somos algo muy complejo, y a aveces ni yo, que soy mujer, logro descifrarme, en todas veo un anhelo de ser admiradas, pero a la ves un deseo de no ser vistas. No entiendo, no entiendo nada, debe ser porque a mi el escote no me luce, porque no hay mucho que mostrar, así que escote no habrá por este lado.

Me miré en el reflejo de uno de los vidrios de los bares del lugar y vi que mi pantalon estaba tan ajustado que parecía parte de mi piel. mmmm, que me llevó a ponerme un pantalon que haga que todos puedan imaginarse como es mi cuerpo desnudo. Creo que es ese deseo de ser admirada y es ahí cuando veo que caigo de la manera más tonta en la imagen de Vagina con Cerebro de la que habla Quime. Soy más que un buen par de piernas y una vagina. Pero no soy la única, mi consuelo es que todas las mujeres que estan por ahí, menos la señora que vende los perros, todas usan sus pantalones aderidos a sus cuerpos desnudos. Todas estamos como en vitrina y los ojos de los hombres no saben para donde mirar, andan para arriba y para abajo viendo colas, tetas, vaginas, pero nada de cerebros. Tal vez por eso el protagonista del cuento de Quime se enamoro de la protagonista, le encontró cerebro, pero esto no es suficiente, pues eso no es amor.

Vuelvo a la noche que les cuento y empieza el espectaculo. En una esquina, dos mujeres se besan en la boca sin ninguna vergüenza. En la otra tres tipos ríen a carcajadas, mientras un cuarto esta callado, mirando al piso. En otra esquina, hay un grupo de jóvenes, casi adolescentes que hablan con un tipo bien mayor de casi cuarenta años que sigue montado en su moto. El tipo no me da buena espina, así que decido regresar al bar donde está mi hermana y sus amigotes paisas.

Uno de ellos baila solo una canción de Soda Estereo. Otro esta dormido sobre la mesa. El tercero, el de la frase de las mamasitas, esta diciendole algo al oido a mi hermana, quien no para de reir. Me enfuerezco, porque pienso que mi hermana es... no sé, no me gusta su forma de ser. Me siento al lado de ella y le digo que me quiero ir. Ella me dice que no sea amargada y me ofrece una cerveza. El tipo sonríe y me dice que me relaje, que la pase bueno. Pero no la puedo pasar bueno, porque no es mi noche, no es mi gente y no es mi ciudad.

Hago mala cara y mi hermana me pega con el pie bajo la mesa. Entonces sonrío hipócritamente y tomo la cerveza. La bebo como si fuese una alcohólica y de casi tres sorbos me la termino. De inmediato me alcanzan otra. La noche sigue con su efecto y me quedo mirando las otras mesas. Veo que la mayoría de los presentes son mujeres. Todas con el pantalón pegado al cuerpo, por el contrario, los hombres casi todos usan pantalones medianamente anchos, algunos no usan cinturón y dejan ver unos pantaloncillos de cuadros. Que chistoso. Son muy chistosos esos pantaloncillos, hace unos años esa prenda causaría risa, pero resulta que ahora es de lo mejor.

Estoy en la tarea de mirar a cuanto parroquiano hay en el bar, y descubro un mechudo de miedo que no deja de mirarme. Asustada, vuelvo a ver a los que me acompañan en la mesa. Le hago dos o tres preguntas al amigo de mi hermana. Es increible, pero el otro sigue bailando solo y el otro, duerme como un bebé. Aquí entre nos, el que duerme como un bebé es el que mejor me cae. Pues no se anda con estupideces, solo duerme su propio sueño. Algo que yo quisiera hacer.

Por fin salimos del sitio y nos dirijimos al carro del amigo, pero yo les advierto que no me subire, porque él está tomado y asi no puede conducir, entonces me dice "mira nena, dejá pues la bobaba y caminá, que yo las llevo", o algo así parecido. Me niego y mi hermana dice que no vuelve a salir conmigo, yo le digo que no vuelvo a salir con ella. Yo paro un taxi y obligo a mi hermana a que se suba. Ella no me habla, yo tampoco. Llegamos a la casa y ella va derecho para la cama, ni siquiera se cambia de ropa, con zapatos se mete bajo las cobijas, yo me quedo mirando por la ventana un pedazo de luna. Y me pongo a pensar en el efecto que la noche tuvo en todos nosostros. En el tipo que baila solo, en el que duerme sobre la mesa, en el que no deja de echarle los perros a mi hermana, en mi hermana y su vida simple, en mi y mi reflexión sobre todo y mi amargura, mi encierro, mi soledad. Me estoy volviendo vieja y tal vez amaragada, pero la noche me llevó a beber cerveza, a comer perro caliente en la calle, a ponerme un pantalón ajustado, a criticar a la gente, a hacer mala cara, a pelear con mi hermana y por ultimo a encontrarme conmigo misma y una parte que no conozco de mi, una parte que disfrutó esa noche superficial, una parte que ahora reflexiona y le pareció que esa noche fue una chimba (como dicen los paisas), porque al final, la noche es noche y todos somos sus esclavos.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, buenisima tu anecdota, y pues tengo tantas cosas que decir al respecto, que no las voy a decir aquí, más bien van pá una entrada de mi blog (eso si, no se cuando). Pero aun así, te entiendo, es el efecto de la presión por quedar bien, por no sentirse rechazado.
Yo prefiero negarme a ese tipo de parches, para luego no estar haciendo burradas que me desagraden luego.
Por otra parte, es interesante criticar, burlarse de la civilización, que aunque pasen y pasen los años, sigue siendo igual de estupida (incluido este servidor). Al menos había al parecer buena música, no como por acá, puro reggaet......

Akeronte dijo...

Recuerdo noches de hace unos 10 o 12 años. En ese entonces vivía en un barrio de clase media, la extinta clase media. Lejos de absolutamente todo. Pero por ahi cerca pusieron un barcito rock, el único que existió en todos los años que viví por ahí. Llegábamos siempre a eso de las 8 pm y ahi comenzaba la noche. Canciones y canciones rodaban por nuestros oidos y gargantas. Gritabamos a todo pulmon, hablábamos con los pulmones llenos de licor y humo. Anhelábamos una rockera en nuestras vidas, esas mujeres que nunca llegaron a nuestras vidas. Nos ibamos transformando en nuestras personalidades nocturnas. La mía era la depresiva. Me iba sumergiendo en mi marasmo. Hasta que tocaba fondo, y todo me sabía a mierda y sentía esos deseos de apagarme. Y me arrastraba por las cloacas de mis sentimientos.

Eso me hizo recordar tu noche.

DoctoraCapital dijo...

Hola Domi, pues me enorgullece que todavía haya gente que la piensa dos veces antes de montarse a un carro con un conductor borracho.
Chinita, yo siempre he pensado que todas las mujeres tenemos muy adentro la gana de ser admiradas por los hombres, o de ser envidiadas por las mujeres... Muy pocas veces uno se viste bien para uno mismo... es la verdad, pero cuando uno hace un alto, así como lo hizo ud y se da cuenta de que actua de manera ridícula para encajar, para gustar... entonces se siente como se sintió la Quime, y prefiere estar en paz primero con uno mismo que con los demas.
XD PD: yo tmpoco tengo que meter en el escote jajaja

nightwriter dijo...

Creo que a todos nos ha tocado pasar una de esas noches en las que toca poner una buena cara, sin querer hacerlo. ese sentimiento de amargura, de querer irse rápido es terriblemente aburridor, y mas cuando hay un gallinazo conquistandose a la amiga (o en este caso la hermana) al que por desgracia toca aguantárselo. finalmente es solo eso: una amarga noche, despues vendrá la de uno..
ojalá...

Yara dijo...

Mmmmmmmm bueno, por aquí visitando, ( jejeje tan farandulero), me parece muy buena tu actitud a veces es importante saber decir NO y actuar, sin embargo como decimos en la costa “cojela con su avena y su pitillo” claro seleccionado muy bien las amistades, saludos

Quime Atópica Videosa dijo...

Por alguna extraña razón, recordé la entrada de los descaches de la Doc... cómo que fue una noche de descache, en la que uno hace esas cosas no tan propias de uno, y al mismo tiempo, se llegan a disfrutar.

Lo que si me dio mucha mamera eran los tipos con los que andaban, suelen ser el tipo de personas que rechazo de entrada.

Saludos...

Dominique Dusán dijo...

Con el comentario de Quime, se cierra el ciclo de esta entrada y para mi gusto es cierre con broche de oro. Van mis reacciones:

1. Noesloquecrees: Veo que disfrutaste el cuento, así que fue buena entrada. Y si, puede que todo se deba a la intensión de quedar bien y no ser rechazada.

2. Akeronte: Nada mejor que leer tus líneas y mucho más que leas las mías, bajas de calidad, pero con mucho de sinceridad y frescura. Se ven bien esas noches de hace 10 o 12 años y no pierdas la esperanza, tal vez esa rockera llegue pronto.

3. Mi Doc, como siempre con su luz y sabiduría. En estos días de descontrol es bueno tener prudencia y prevenir. Pensando en lo que dices creo que tienes razón, muy pocas veces te vistes para ti misma, lo haces para los demás, para que los ojos de los otros y otras se claven en tu cuerpo y sus mentes te desnuden, pero esto es un acto inconsciente que muy pocas mujeres saben. Bueno ya somos dos las que no tenemos mucho para meter en el escote y por eso mismo estamos imposibilitadas para usarlo, pues una mala agachada y queda todo todo a la vista y pues no es la idea. Buscaré la paz conmigo misma, como siempre tu consejo es sabio y muy valioso para mi.

4. Nightwriter: Bueno que escribas. Bienvenido por aquí. Y siempre a todos nos a tocado una mala noche.

5. Yara: Bien volver a verte por acá. Como te dije en tu blog, lo tomaré con Su Avena y Pitillo, con hielito también, para la sed, jiji.

6. Quime: Como ya dije, solo me faltaba tu comentario para poder cerrar esta entrada, no sé, pero tanto tu como la Doc, se han convertido en parte importante de esta actividad y no quedaba tranquila hasta no recibir tu retroalimentación. Y totalmente de acuerdo contigo, fue una noche de descache, y la compañía muy mal, muy mal. Tendré que mejorar mi reducido círculo social.

Anónimo dijo...

Bien larga. Yo tengo actitudes de análisis similares. Pero debo decir que a veces la noche me puede más, y termino en cuentos que no me esperaba terminar.

gonzzo dijo...

Bueno, finalmente parece que fue hasta una buena noche, tu lo dijiste:te encontraste contigo... lo mejor es que no te traicionaste, es bueno encontrar gente así... y es cierto, la belleza bogotana es muy diferente, más sobria, un poco menos posuda... el problema es que lo hombres (no importa la ciudad)hemos construido la imagen de la mujer, y en algunos casos hemos creado verdaderos monstruos, es triste, las hemos reducido mucho... lo bueno es que algunas no se comieron el cuento y terminan escribiendo entradas que da gusto leer en sus blogs, refrescan la blogósfera... y el espiar, el boyerismo (en un buen sentido)será siempre un placer, sobre todo en la noche... ser espectador, husmear, inventarle vidas a otros que ni conocemos... me gustó tu blog, me seguiré pasando, bye.

Anónimo dijo...

Aquí le dejo mi respuesta un poco más larga, que escribí en mi blog, jeje. Un saludo!!!

SOLO POR QUEDAR BIEN!