martes, 2 de septiembre de 2008

Ya sonará...

Comienzo el día con una imagen de noticiero que me dice que hubo una explosión que se llevó por delante las fachadas de un mundo de casas tan feas como el panorama que me describe el suburbio que cuelga del techo de mi habitación.

Una periodista, que más que periodista parece modelo envejecida, dice que es una mañana gris y lluviosa. Ella habla con un señor de lo más cachaco sobre el terrible porcentaje de un 68% correspondiente a las muertes de hombres entre los 15 y 29 años.
Curiosamente, miro por la venana y en vez de encontrar el cielo gris que decía la dichosa periodista me encuentro con un cielo azul lleno de sol. Entonces me acuerdo que no estoy en Bogotá y que aquí todo es diferente, entonces me deprimo.
A través de la ventana veo un mundo de gente que camina para todas partes, van todos bien rapidito, bueno, menos un pobre abuelito que va andando al ritmo de su bastón. La vida pasa por mi ventana despidiéndose alegremente.

¿Por que te vas vida? ¡Por que me dejás aquí, mirando por la ventana? Y la vida no me responde, solo se va tan callada como vino. Vuelvo a las noticias y ahora hablan de un tal Gustav que estuvo de visista por la casa de los gringos y les dejó patas arriba al pobre San Louis.

Y pasan y pasan las imagenes, así como se me pasa la vida a mi. Mirando por la ventana. Hablando sola y dejando por todas partes un comentario solidario. Ahora se me viene un desayuno de lo más bogotano y eso me sube el ánimo. Ya ni siquiera el teléfono suena. Ya sonará...

3 comentarios:

Akeronte dijo...

Tal vez no suene el teléfono pero te llegan letras, que son la imágen visual de lo que podría estar sonando a traves del auricular. Nunca volví a ver los noticieros porque me deprimen furibundamente. Es un manojo de desgracias y mentiras. Me basta con mi cabeza que me hunde en el fango y me intenta matar. El desayuno bogotano, pa un bogotano le sube el ánimo mucho..hace mucho que no pruebo un desayuno tal. No amaines en tu escritura en este lugar, es algo que me parece encantador, en verdad. Es como un pequeño refugio, una ventana a otra parte.

Anónimo dijo...

Yo en cambio, de ti, no esperaría que me llegaran cosas como esas. Oraría fervientemente para que nunca me llegaran, y saldría al solecito, así fuera sola, a calentarme y sentirme tranquila. Pero bueno, esa es mi percepción. Jeje.

Dominique Dusán dijo...

Tan bonitos mis fieles lectores y amiguitos de corazón! Gracias a los dos por opinar. Ambos tienen razón. No sonará el teléfono pero me llegan estas letras, entonces que mas se pide, es lo único que necesito para saber que por lo menos dos personas me estiman siquiera un poquito. Y Pepa, como siempre es mucho más acertada en sus percepciones. Mejor que ni suene el teléfono, mejor será entregarse a la naturaleza, al verde de las plantas, al calor del sol y volar por los aires junto con las gaviotas y ya saben, si hay gaviotas es porque el mar está cerca! Un abrazo a los dos y gracias por subirme el ánimo! No dejen de escribir.